Al entregarme al universo, al ofrecer mi cuerpo sin valor, vacio, he recibido unos ojos nuevos con los que puedo ver el cielo, alla arriba, tan lejos y tan cerca, el límite entre este planeta y el Universo, un límite que no existe cuando el Sol descansa en la noche, dejandonos ver la luna con sus millones de estrellas y toda la infinidad.
Ya olvide mi nombre y hasta la locura talvez recorra mi cuerpo.
No tengo miedo de exigirle a la vida, porque la vida es maravillosamente abundante. No tengo miedo de obtener lo que deseo. Cuando te entregas a lo desconocido, no existe el limite, te daras cuenta de que todo lo que te faltaba ya lo tenías, y lo que de verdad necesitas, esta esperando que lo consigas.
Quiero llamar a esta luz: verdad
Hoy la verdad circula por mis venas y ya nada me es igual.
